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sábado, 27 de diciembre de 2008
Roberto Pizarro, Ministro de Hacienda de Arrate, según última encuesta
El Economista fue favorecido con el 31.3% de los votos
Roberto Pizarro obtuvo más alta votación en encuesta para Ministro de Hacienda
Con un tercio de los votos fue votado Roberto Pizarro, ante la pregunta ¿Quién te gustaría como Ministro de Hacienda de un gobierno presidido por Jorge Arrate?, le siguen en votación, en segundo lugar, el economista del CENDA Manuel Riesco y, en tercer lugar, el economista Demócrata Cristiano Ricardo Ffrench Davies.
Roberto Pizarro es Economista de la Universidad de Chile con estudios de Doctorado en la Universidad de Sussex, ha sido profesor en la Universidad de Chile y en la Universidad de Buenos Aires, Decano de la Facultad de Economía Política de la Universidad de Chile entre 1972 a1973. Estuvo exiliado en Argentina, donde fue detenido y apresado durante un año en el marco de la Operación Condor, trás su retorno ha sido Subdirector de Asuntos Económicos Bilaterales de la Cancillería, Ministro de Planificación en el Gobierno de Eduardo Frei, cargo al que renunció por discrepancias políticas, y Embajador en Ecuador.
Encuesta en http://www.arrate2009.cl/
Etiquetas: Jorge Arrate, Roberto Pizarro
viernes, 12 de septiembre de 2008
La tragedia de la educación pública
El economista y ex ministro, Roberto Pizarro recuerda en El Mostrador su paso como estudiante del Liceo de Aplicación, en su educación básica y media y recuerda con emotivo cariño a sus profesores y su exigente formación intelectual y ética.
Pizarro reconoce que el desplome del edificio del Aplicación lo ha estremecido. La educación pública está en el suelo, y el "hundimiento del Liceo Aplicación simboliza la tragedia de la educación pública y de las desigualdades que caracterizan nuestro país," afirma finalmente Roberto Pizarro.
Lee todo en El Mostrador.
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sábado, 30 de agosto de 2008
EL DESGASTE
Roberto Pizarro[1]
El desgaste de
Los ciudadanos de a pie están cansados con un Transantiago que ha afectado seriamente sus vidas cotidianas. Automovilistas y transportistas rechazan las alzas de combustibles, que la torpe política del Ministerio de Hacienda es incapaz de controlar. Las dueñas de casa se resignan ante las alzas de tarifas de los servicios públicos y se sienten humilladas con la miserable compensación que les ofrece un ministro insensible. Los niños estudiantes se rebelan ante una reforma que insiste en privilegiar la educación privada por sobre la pública. Los jóvenes estudiantes se muestran decepcionados con universidades que cobran aranceles de país desarrollado, entregando una formación de país africano. Los enfermos de bajos ingresos acumulan rabia a la espera de camas en hospitales desvencijados, con un AUGE que no les responde y médicos mal pagados. Consumidores y pequeños empresarios se muestran agobiados con tasas de interés y tarjetas de créditos usureras que les imponen la banca, supermercados y multitiendas. Los jóvenes en las poblaciones marginales se debaten entre la delincuencia y la drogadicción frente a un Estado que privilegia la represión, los aumentos de penas y la cárcel antes que la inversión en centros deportivos y escuelas técnicas para cuidarlos y educarlos.
Los problemas que cotidianamente afectan a la familia chilena obedecen no sólo a la incapacidad de la política pública. Encuentran su raíz en un sistema económico injusto y en un orden político excluyente, ambos consagrados en
Tampoco
Así las cosas, la correlación de fuerzas a favor del gran capital nacional y extranjero se ha acentuado después de 18 años de gobiernos de
Aunque el crecimiento económico ha favorecido cierto derrame para reducir la pobreza, se acentúan las desigualdades en educación, salud y previsión porque los grupos económicos y la escasa voluntad de los dirigentes de
La desesperanza continuará si no se construyen nuevos caminos económicos, sociales y políticos, que permitan entregar a todos los chilenos iguales oportunidades en la vida. Para ello habrá que terminar con esa institucionalidad perversa en educación, salud y previsión que divide a los chilenos entre ricos y pobres, cerrando oportunidades a los más modestos, estimulando la desafección y la delincuencia. Será preciso también impulsar una nueva política económica, con un Estado activo que diversifique la matriz productiva y que se juegue en apoyar el potencial, hoy reprimido, de trabajadores, pequeños empresarios y jóvenes. En suma, el país requiere una nueva estrategia de desarrollo en que sus agentes fundamentales sean los marginados de hoy, con una nueva Constitución que asegure oportunidades económicas y sociales para todos los chilenos y que termine con las exclusiones políticas.
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miércoles, 20 de agosto de 2008
¡Ay, la educación! por Roberto Pizarro
El sistema educacional pinochetista ha culminado en un desastre. Los hijos de familias de bajos ingresos reproducen la miseria de sus padres en escuelas municipalizadas inservibles y subvencionadas, que enriquecen a empresarios inescrupulosos. Por su parte, la multiplicación de universidades privadas sólo ha servido para engañarnos con esa mentira del mayor acceso de los jóvenes a la educación superior. Sin embargo, en la práctica tal acceso resulta inconducente ya que todas las comparaciones internacionales revelan hasta el cansancio la bajísima calidad de nuestras universidades. Chile resulta bueno en indicadores macroeconómicos y riesgo país pero pésimo en enseñanza.
La razón está de parte de los jóvenes cuando protestan para erradicar un sistema educacional inservible y corrompido. Lamentablemente, las demandas de la masiva lucha estudiantil del 2006 fueron domesticadas por la farándula y luego anuladas con una comisión interminable que culminó en un evidente gatopardismo. Todo o casi todo es lo mismo, con la LOCE convertida en LGE, pero con las mismas escuelas bajo la tuición de municipios frágiles y con la persistencia del lucro en las escuelas subvencionadas. En tales condiciones el descontento ha recrudecido y los estudiantes vuelven a las calles, se toman establecimientos y radicalizan su lucha. Es que los jóvenes se sienten engañados.
Así las cosas, está cantado que la mala educación continuará y su división clasista se acentuará. Las mejores escuelas seguirán reservadas para los hijos de las familias ricas de Chile, con los más altos puntajes en la PSU, accediendo así a las mejores universidades. Los dueños del Poder Económico y de la elite política del país tendrán en sus descendientes asegurada la administración del sistema económico y político que controlan. Y, la segmentación social y territorial que caracteriza a estas escuelas seguirá reproduciendo en los jóvenes del barrio alto el clasismo, racismo e individualismo propio de las familias ricas.
Entretanto, persistirá la mala educación para el 90% de los niños chilenos, en las escuelas municipalizadas y privadas subvencionadas. Los que accedan a la educación superior, con sus bajos puntajes en la PSU, ingresarán a universidades de baja calidad y estudiarán profesiones sin demanda en el mercado. Crecerá el ejército de profesionales desocupados y en el mejor de los casos llegarán a servir como empleados de los jóvenes de su misma generación que serán ejecutivos de las empresas de sus padres. El futuro de los niños de Chile está definido en el nacimiento.
El sistema educacional chileno, en vez de servir para integrar a los niños de distintos orígenes sociales, promover la convivencia en comunidad, estimular la promoción social, favorecer un mismo lenguaje y valores, se ha convertido en instrumento de exclusión y ampliación de las desigualdades. Así es y será, con LOGE y LGE.
La demanda por una educación decente y sin discriminaciones para todos los niños, hijos de familias ricas y pobres, es justa y necesaria. Está en juego el desarrollo económico del país, que no se sostiene con la actual educación. Está en juego también la estabilidad del sistema político, con excluidos que acrecientan su violencia. Los estudiantes lo han entendido mejor que nadie y por ello exigieron el término de la LOCE, el fin del lucro y la eliminación de toda discriminación en la educación. Por ello también han rechazado la LGE la que no resuelve esa tragedia que significa la educación chilena.
13-08-08
Dibujo de Iván Appelgren
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